Así se convirtió la ballena azul en el animal más grande del planeta

Una ballena azul SILVERBACK FILMS/BBC

Habitan la Tierra desde hace 30 millones de años, pero no siempre fueron tan grandes como ahora

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La ballena azul (Balaenoptera musculus) se considera el vertebrado más grande que ha vivido en la Tierra. Estos gigantescos animales suelen medir entre 24 y 27 metros de longitud y pesan más de 100 toneladas, aunque se han encontrado incluso ejemplares que rondaban los 30 metros y pesaban 170 toneladas. Sin embargo, no siempre han sido tan grandes. Así lo asegura una nueva investigación que revela que su colosal tamaño es el fruto del proceso evolutivo que comenzó hace unos 4,5 millones de años para poder alimentarse de forma más eficaz.
El estudio, publicado esta semana en Proceedings of the Royal Society B., describe la evolución de estos gigantes de la naturaleza a partir del estudio de los fósiles de cráneos que se han ido recogiendo, y que les han permitido reconstruir cómo estos animales han ido aumentando de tamaño a lo largo de la historia. Los cráneos estudiados pertenecen a la extensa colección que se custodia en el Museo Nacional de Historia Natural Smithsonian, en EEUU, e incluyen piezas datadas hace 30 millones de años, cuando se cree que las ballenas comenzaron a poblar los océanos del planeta.
En lugar de dientes, algunas ballenas, como la azul, tienen en sus boca una barba con finos pelos de queratina que les permiten filtran la comida que ingiere en el océano. Mientras nadan, abren y cierran su mandíbula permitiendo que el agua entre y salga mientras retienen los pequeños animales que capturan, sobre todo krill.
Cómo y por qué las ballenas se convirtieron en animales gigantescos seguía siendo un misterio, sobre todo debido a que el registro fósil está incompleto. “No teníamos los datos necesarios. ¿Cómo calculas la longitud total de una ballena que sólo está representada por un pedazo de fósil?”, ha declarado Nicholas Pyenson, conservador de los fósiles de mamíferos marinos del Museo Nacional de Historia Natural Smithsonian, en una nota de prensa. Recientemente, el investigador estableció que el ancho de un cráneo de ballena es un buen indicador del tamaño total de su cuerpo, lo que ha permitido realizar la comparación que presentan en este artículo.
Una ballena azul SILVERBACK FILMS/BBC

El Smithsonian alberga la mayor colección de cráneos tanto de ballenas extintas como de especies que viven en la actualidad. Además de estudiar estos fósiles, utilizaron datos publicados de otros ejemplares, lo que les permitió estimar la longitud de 63 especies de ballena ya extintas. Asimismo, recopilaron datos de 13 especies de ballenas modernas. La comparación no arroja dudas: las grandes ballenas que nadan en los océanos en la actualidad no han existido durante la mayor parte de la historia de estos animales. “Vivimos en una época de gigantes. Las ballenas con barba nunca habían sido tan grandes como ahora”, ha señalado Jeremy Goldbogen, investigador de la Universidad de Stanford y otro de los autores del estudio.

Conseguir comida
Según su análisis, hace 4,5 millones de años su longitud no pasaba de los 10 metros aproximadamente (ahora sobrepasan los 25 metros). Y no sólo eso, las especies más pequeñas de ballenas fueron desapareciendo poco a poco.
Las ballenas muy grandes no aparecieron hasta hace dos o tres millones de años, durante uno de los periodos de glaciación. El aumento de la superficie helada en el Hemisferio Norte durante esa época probablemente alteró la forma en la que se distribuían los animales de los que se alimentaban, y un cuerpo de gran tamaño, sostienen los científicos, les habría ayudado a adaptarse a esos cambios, según sostienen los autores. Ser más grande habría supuesto una ventaja a la hora de adaptarse a esos cambios, y tener un cuerpo pequeño una desventaja, lo que explicaría la desaparición paulatina de las ballenas de menor tamaño.
Antes de esa glaciación, la comida de las ballenas habría estado distribuida de manera homogénea por los océanos pero, cuando comenzó la glaciación, el hielo hizo que la mayor parte del krill y de los pequeños animales que ingerían se concentraran en aguas costeras en ciertos momentos del año. Las ballenas grandes, argumentan los científicos, podían recorrer miles de kilómetros para llegar a los lugares donde había abundante comida en un determinado momento del año.
El tamaño de un animal está íntimamente relacionado con su ecología, dicen los autores del estudio, que se preguntan si los océanos de la Tierra, que están sufriendo rápidos cambios debido al clima y a la explotación pesquera, serán capaces de mantener en el futuro a estos grandes vertebrados y la creciente población mundial.
Fuente: elmundo.es

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