Buenos deseos contra la delincuencia

Es innegable que existe un severo problema de seguridad pública en el Estado de México. Estadísticas oficiales muestran solo el número de denuncias que se realizan sobre un hecho delictivo, pero no el número de víctimas que se presentan durante estos ilícitos, lo que oscurece aún más la percepción y las cifras que se presentan en el territorio mexiquense.
Desde el inicio del actual sexenio estatal y parte del periodo anterior, la mejor defensa que han tenido los funcionarios mexiquenses para justificar el alza en la criminalidad ha sido la densidad poblacional, sin embargo el Estado de México aporta el 13 por ciento de la población total del país, mientras que aporta el 14 por ciento de los delitos que se cometen a nivel nacional.
Una de las muestras más claras de esta alta incidencia se presenta en el municipio de Ecatepec, si bien el más poblado del país, también es uno de los más violentos. Solo por decir algo de esta demarcación durante los dos últimos fines de semana se han registrado dos asesinatos múltiples, y alrededor de cinco “ejecuciones” más, sin que esta violencia pueda ser detenida por las autoridades estatales o municipales.
Si bien es cierto que se ha logrado sacar a algunos municipios de la lista de los 50 más peligrosos del país, también es cierto que la delincuencia ha sido una constante que no ha podido ser detenida, y por el contrario pareciera que se encuentra en un aumento constante.
Municipios del valle de México en su generalidad, presentan altos índices delincuenciales al pertenecer a una de las megalópolis más grandes del planeta, sin embargo esto no es una justificación, por el contrario los altos índices de desigualdad si alcanzan a justificar esta problemática.
En los siguientes días y semanas escucharemos a los candidatos a la gubernatura repetir incansablemente los “buenos deseos” para erradicar la criminalidad que llevarán al gobierno mexiquense en caso de ser elegidos. Sin embargo ni por decreto, ni con “buenos deseos se solucionan este tipo de incidencias.
Por el contrario habrá que estar más pendiente de los proyectos para reducir la desigualdad lo que realmente impactará en la delincuencia, y no me refiero al número de despensas que entregarán durante su gobierno, ni a la cantidad de dinero que entregarán a las madres solteras o a los estudiantes de bajos recursos, sino a las estrategias que permitan atraer nuevas inversiones para crear empleos bien remunerados, así como el desarrollo de oportunidades reales para romper el círculo vicioso de la pobreza que tanto daño ha hecho al país.
Francisco Paredes

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