De seguridad y otros demonios

Francisco Paredes

Realmente han sido intensas las primeras semanas del mandato de Alfredo del Mazo en el Estado de México. El sismo del pasado 19 de septiembre ha acaparado la atención prácticamente de todo el mundo, sin embargo poco a poco el recién estrenado gobernador tiene que cambiar lo inmediato, por lo urgente.

 

Este fin de semana Del Mazo Maza, presentó su decálogo para mejorar la seguridad pública, entre los que destacan una reingeniería al modelo policial que se tiene en el Estado de México, una depuración de los cuerpos policiacos, así como acciones de capacitación dentro de las corporaciones; modelos de inteligencia aplicados para la prevención, combate y sanción de los hechos delictivos, entre otras cosas.

 

Este decálogo, pareciera haberse repetido una infinidad de ocasiones, en diferentes circunstancias y con diferentes personajes, y por supuesto, con las diversas adecuaciones del caso. Realmente las acciones que ha ordenado el gobernador mexiquense conllevan una modificación total de las corporaciones policiacas, su operación, su administración, pero hasta sus elementos, mandos y directivos.

 

La salida de Rogelio Cortés fue un gran paso para modificar el esquema de la ahora Secretaría de Seguridad del Estado de México, sin embargo con su salida solo se modificó la punta de la estructura que envenena a toda la corporación, por lo que será un trabajo de varios sexenios el limpiar (si es que así se quiere) la corrupción que se ha enquistado desde diferentes puntos en la policía estatal.

 

La modificación, reingeniería a la policía estatal no se conseguirá de un plumazo, ni mucho menos por decreto o con buenas intenciones, la acción determinante para modificar a la policía del Estado de México, tiene que estar cimentada en una apuesta real de combate a la corrupción, a la impunidad y al compadrazgo que se genera desde lo más profundo del sistema gubernamental, situación que se ve casi imposible.

 

Hay que recordar que en diferentes periodos, inclusive con el ahora Presidente de la República al frente del gobierno del Edomex, varios titulares de esta dependencia, intentaron oponerse abiertamente a la operación de los grupos de poder al interior de la corporación, ninguno de ellos tuvo éxito, incluso, para algunos fue su tumba política.

 

Lamentablemente la situación que guarda el Edomex en materia de seguridad pública no aguantará simulaciones, mi mucho menos propuestas tibias para modificar su situación, millones de mexiquenses sufrimos cada día de la delincuencia que azota las calles y colonias, por lo que puede ser la puntilla que modifique el esquema político de la entidad y afecte directamente la imagen, credibilidad y estrategias impulsadas por el actual gobernador mexiquense.

 

Última voluntad

 

El homicidio de elementos de seguridad, como los ocurridos en Tejupilco e Ixtlahuaca, no es en sí un desafío a la autoridad, como se dijo en días pasados, por el contrario es una abierta muestra de que en el Estado de México, no hay nadie que se encuentre realmente a salvo de la inseguridad que se respira todos los días en las calles, solo hay que recordar que durante el sexenio eruvielista, hasta el delegado del Cisen fue víctima de un secuestro…

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