Ecatepec; Agujero negro de la delincuencia

Hace unos días el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), dio a conocer los resultados sobre la encuesta sobre percepción de inseguridad, donde el municipio Mexiquense de Ecatepec resultó a la cabeza, solo un día después el Sistema Nacional de Seguridad Pública confirma esto con los resultados delincuenciales de los tres primeros meses del 2017.
Con poco más 1.6 millones de habitantes, Ecatepec se ha convertido en una tierra fértil para la delincuencia. La miseria, la desigualdad, la baja calidad de vida, el paupérrimo acceso a la educación y la dificultad para cambiar las condiciones de marginación en las que se encuentra gran parte de su población, han causado que la delincuencia se enquiste en este municipio del oriente mexiquense.
Y no es que toda la población de Ecatepec sea mala, o que sea un nido de delincuentes, por el contrario, su gran cantidad de población y diversidad de entornos ha provocado que sea en este municipio donde se presenten los problemas más graves de seguridad a nivel nacional en cuestión de delincuencia común.
La delincuencia en este municipio simplemente se atomizó, la operación de bandas criminales lograron conectar con las antiguas bandas locales que se han mantenido desde hace años operando en esta zona y con el cambio generacional han cambiado los hábitos delictivos, ya que a su vez se presentan entornos más violentos para los jóvenes que viven en estas regiones.
En algún momento de mi vida tuve la oportunidad (solo por adjetivar), de vivir en los límites entre Ecatepec y Nezahualcóyotl, los recuerdos que tengo de esa región no son los mejores, el polvo, el descuido y las malas condiciones de vida eran lo general hace 20 años, cuando la ampliación del metro hacia esta zona era aún un proyecto a largo plazo.
Hoy en día las condiciones de infraestructura han mejorado, la cercanía con la Ciudad de México han modificado poco a poco el entorno, sin embargo el abandono gubernamental aún perdura, y reconozco abiertamente que el actual gobierno mexiquense se ha esforzado en mejorar las condiciones de la región; sin embargo poco han cambiado las cosas, por el contrario se encuentran más degradadas que en el tiempo en el que viví en ese lugar.
El problema de Ecatepec definitivamente no se arreglara con más policías u operativos conjuntos, lo que el oriente mexiquense necesita realmente es una verdadera re ingeniería social, que permita a sus habitantes acceder a mejores niveles de vida, mayor educación y recuperar realmente los espacios públicos de esta zona, sin embargo lejos se ve la posibilidad de que eso ocurra.
Mientras tanto, la zona oriente seguirá siendo botín político y un agujero negro de la delincuencia, donde casi todos los días muere una persona por arma de fuego, o más de 20 vehículos son robados, pero sobre todo, donde muere la esperanza real de un cambio en las condiciones de vida de los habitantes del valle de México.
Francisco Paredes

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