El estado del “No pasa nada”

Por Francisco Paredes

Durante los últimos años el Estado de México ha sufrido de un sistemático problema de seguridad, la descomposición social producto de las condiciones económicas, educativas y culturales, han traído al territorio mexiquense una especie de manto de oscuridad ante la continua negativa de las autoridades por reconocer la problemática que se vive todos los días en las calles.

Casos lamentables como el de la pequeña Valeria en Nezahualcóyotl, los alarmantes números de desapariciones de mujeres, las constantes ejecuciones, asesinatos, secuestros, robos… parece que pasan desapercibidos por las autoridades de los tres ámbitos de gobierno, quienes se niegan a reconocer el fracaso de los programas y estrategias de contención y combate a la criminalidad.

Apenas el pasado jueves José Manzur Quiroga, secretario General de Gobierno, negaba ante diversos medios de comunicación el aumento en el número de homicidios y pedía una denuncia a los padres de la menor violada y asesinada en Nezahualcóyotl por la presunta negligencia de las autoridades para atender el caso.

Tristísima respuesta del encargado de la gobernabilidad mexiquense, al poner de manifiesto la difícil burocracia que tiene que enfrentar la ciudadanía para buscar la seguridad que las autoridades tendrían que brindar por autonomasia, y más en la entidad en la que por número de habitantes o realmente por problemática social, desaparece el mayor número de mujeres cada año.

Por el contrario las autoridades de la alta jerarquía mexiquense no tienen ni siquiera la difícil situación que viven las víctimas al acudir a cualquier institución gubernamental para interponer una denuncia, porque cuando el Secretario General de Gobierno, el Fiscal, el Comisionado de Seguridad, realizan una revisión, todo funciona sin contratiempos y una denuncia de hechos se realiza hasta en menos de cinco minutos, pero cuando un ciudadano acude a las instituciones siempre termina victimizado también por quienes deberían de protegerlo.

Desde hace tiempo me he preguntado si realmente las autoridades mexiquenses desconocen el verdadero problema que se presenta en las calles, o solo prefieren mantener el discurso del “no pasa nada”.

Este gobierno está a meses de concluir y lamentablemente el Estado de México es más peligroso y violento que hace seis años.

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