El mito mexiquense de Cronos

Francisco Paredes 

Nunca ningún personaje de la política o del poder público tuvo un sobrenombre tan acertado como el que llevó Rogelio Cortés Cruz “Cronos”, como era conocido dentro de la policía estatal, se dedicó por más de 20 años a devorar a sus hijos para mantenerse en el poder detrás del poder.

Enigmático y con un poder que lo mantuvo en la cima de la policía del Estado de México por cuatro periodos de gobierno, Rogelio Cortés pasará a la historia obscura del priísmo mexiquense, justo como un mito, una leyenda de cómo se ejercía el poder absoluto.

Al igual que en el mito griego, Cronos se encargó de devorar, minimizar, borrar a todo aquel que intentó oponerse a su largo mandato dentro de la corporación policiaca, sin importar rango, cercanía y hasta amistad que mantenía con su oponente.

La única diferencia es que, en el mito, ‘Cronos’ fue derrotado por su sexto hijo, Zeus. Por su parte en el paralelismo mexiquense, Cronos fue removido en su quinto sexenio al frente de la corporación, sin embargo, dejará una huella imborrable dentro de los anales de la historia del Estado de México.

Responsable de incontables operativos y hechos obscuros dentro del gobierno mexiquense, Cortés Cruz estuvo acusado igual de actos de corrupción, que de la represión registrada en San Salvador Atenco en 2006, o de autorizar a sus elementos “robar poquito”, como cuando fue exhibido en un video en abril de 2011.

El cambio de estafeta, que ni derrocamiento, ni salida obligada; la realizó el pasado sábado, dejando a uno de sus entrañables, Cesario González, el comandante “Jaguar”, quien fue durante al menos los últimos tres sexenios, una de sus piezas clave dentro de la corporación y de sus más cercanos colaboradores, por lo que se vislumbra muy poco movimiento en la estructura policiaca que se registra en el Estado de México.

Sin embargo, el mito de Cronos no termina aquí, al igual que en la antigua Grecia, podría terminar encerrado por el resto de su existencia en el Tártaro con sus hermanos Titanes. Por otra parte, la segunda versión dice que fue coronado por Zeus, quien le dio potestad sobre el Eliseo por la eternidad.

En la historia mexiquense se antoja difícil, casi imposible, que Rogelio Cortés sea encerrado o condenado por las miles de acusaciones que acumuló durante su mandato en la policía estatal; por el contrario, parece que la jubilación y la tranquilidad del Eliseo serán su destino, su privilegiada posición de conocedor omnipotente de la política mexiquense le permitirán reinar desde el retiro un poco más a una de las corporaciones policíacas más grandes y con mayores recursos de todo el país.

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