El sexenio violento

Francisco Paredes

“No hay fecha que no se llegue, ni plazo que no se cumpla”, marca la sabiduría popular, y este es el turno del mandato eruvielista, que ha dejado una serie de claroscuros en el Estado de México. Paradójicamente Eruviel Ávila Villegas, ha sido el gobernador más votado de la historia, más de tres millones de votos respaldaron su proyecto político en 2011, sin embargo, también es el gobernador con el mayor número de promesas (compromisos) incumplidas y el que ha registrado un récord de homicidios dolosos y feminicidios durante su gestión.

De septiembre de 2011 a la fecha, el Sistema Nacional de Seguridad Pública, registra 11 mil 821 carpetas de investigación por homicidio doloso, que no reflejan exactamente el número de personas asesinadas, ya que una misma carpeta puede contener varios homicidios relacionados al tiempo y lugar donde fueron encontrados los cuerpos, sin embargo de esto no hay una especificación que alcance a llegar al momento en que inició su mandato el oriundo de Ecatepec.

De los más de 11 mil asesinatos premeditados, siete mil 626 investigaciones están relacionadas con el uso de armas de fuego, es decir más del 60 por ciento de los asesinatos que se cometieron en el Estado de México durante el sexenio de Ávila Villegas, fueron perpetrados con armas de fuego.

Esto no es más que números y un mínimo indicador de lo que ha sido el actual sexenio, falta mencionar casos graves como el de Tlatlaya, y otros más sociales como Xochicuautla, donde se utilizó la fuerza pública en beneficio de un particular y otros casos que se acumulan en los anales de la historia mexiquense contemporánea.

Quedan en el aire los cientos de intentos de linchamiento que se registraron en la entidad, los miles de robos en transporte público que no están especificados por las autoridades, los feminicidios que impactan directo al corazón de las familias, los hechos violentos que no fueron denunciados por la desesperanza de una sociedad incrédula de las instituciones.

El sexenio de Eruviel Ávila Villegas inicio con la esperanza de que el cambio de grupo político en el PRI, traería un avance sustancial en el desarrollo del Edomex, sin embargo termina con más sombras que luces y enfrascado en una violencia desatada por la indiferencia de las autoridades, por la corrupción y la opacidad con la que se condujeron lo integrantes de la actual administración.

El actual sexenio agoniza, pero no por el plazo que está a punto de cumplirse, sino por la violencia que se generó desde sus entrañas, en sus calles olvidadas, en sus colonias relegadas, en los millones de gentes traicionadas por sus gobernantes.

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