In Memoriam

“Cotidie morimur, cotidie conmutamur et tamen aeternos esse nos credimus…”

Eneida (Virgilio)

Aún nos seguimos considerando eternos, a pesar de la fragilidad de nuestras vidas, de la incomprensible realidad que nos aqueja, el hombre se sigue considerando eterno. Nuevamente la naturaleza nos recordó que por mucho no lo somos, a penas logramos unos cuantos años en nuestras vidas y algunos hemos visto las suficientes tragedias para varias más.

Este 19 de septiembre volvimos a recordar nuestra naturaleza frágil y delicada como especie, nos volvimos a consagrar mortales, pero también recordamos que podemos ser un gran cuerpo que igual sirve para la muerte que para salvar vidas.

La tragedia volvió a llenar de luto nuestras almas, pero de esperanza nuestras manos, nuestras voces y nuestros corazones; como hace mucho tiempo, los mexicanos nos hemos unido por unos días para enfrentar la adversidad que nuevamente se nos presenta y nos sorprende con las manos atadas a la espalda.

Otra vez y otra vez, la ciudadanía tomó en sus manos, en su espíritu y en sus corazones, la determinación de actuar ante la difícil situación que nos dejó el sismo del pasado martes. Con él se sembró todo un pueblo, toda la esperanza que se ha mantenido intacta ante el pasar de la desgracia y la indiferencia de los que nos gobiernan.

El camino será nuevamente largo, aún falta  atender lo necesario, lo urgente lo hemos superado, pero miles de personas aún nos necesitan para continuar, para no desfallecer, para seguir viviendo; niños, mujeres, hombres, requieren que sigamos adelante para no perdernos como país.

Ya vendrán otros tiempos, ya acechan los hipócritas que solo esperan cosechar algo el próximo año, ya ven el gran botín que les dejará está tragedia; sin embargo la gente continúa, sigue, como antes, como siempre sacando a este país adelante, apoyando a su hermano, a su amigo, a aquel desconocido que necesitó su ayuda.

Aquí sigue México, de pie, glorioso entre la adversidad, honrando con esfuerzo a los hombres, mujeres y niños que vieron eclipsada su vida en esta tragedia. Aquí sigue México, unido por su gente, por su pueblo, no por sus instituciones o por sus políticos, unidos por el espíritu que nos lleva y nos saca adelante día a día.

El mismo que ha hecho grande a este país, tan grande que ni sus gobernantes han podido acabar con él a pesar de lo nefasto de su estirpe; tan grande que todos los días, enfrentamos los retos diarios que nos impiden avanzar, crecer como nación y como sociedad, pero que hoy se han volcado para ayudar a su hermano.

In Memoriam

Alfred Tennyson

Poema 50 (Fragmento)

“Permanece a mi lado, cuando se apague mi luz, y la sangre se arrastre y mis nervios se altere con punzadas dolientes. Y el corazón enfermo y las ruedas del tiempo giren lentamente.

Permanece a mi lado, cuando a mi frágil cuerpo le atormenten dolores que alcanzan la verdad. Y el tiempo maniaco siga esparciendo el polvo. Y la vida furiosa siga arrojando llamas….”
Francisco Paredes

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