La falla en la estrategia

Francisco Paredes
El sexenio de Eruviel Ávila Villegas ha llegado a su final, corren los últimos meses de un sexenio lleno de opacidad y explicaciones a medias que ha sido marcado por la violencia generalizada. Por encima del recuento, el reclamo o la descalificación queda la pregunta: ¿Que podrán hacer las nuevas autoridades para controlar la inseguridad en el Estado de México?
Hasta ahora es muy pronto para responderlo, sin embargo queda en inconsciente colectivo el grave problema de inseguridad que se generó durante el actual periodo de gobierno, las miles de muertes por homicidio doloso que se registraron en la entidad; los miles de asaltos, robos con violencia, violaciones, extorsiones que quedaron registrados en las carpetas de investigación que dejan al Edomex como la entidad con el mayor número absoluto de delitos.
Durante el actual período se registraron al menos públicamente dos estrategias de intervención federal para tratar de controlar esta problemática, una en 2014, y la otra apenas en octubre del año anterior, donde se busco la aglomeración de elementos federales para evitar la comisión de ilícitos, aunque ninguna de las dos funcionaron.
El reto para el nuevo gobierno será actuar desde la raíz para combatir el crimen que se ha instalado en la entidad, situación que se vislumbra compleja y lejana, cuando el inicio de los órganos anticorrupción se encuentran bajo la polémica por la cercanía que tienen con el poder.
Alfredo del Mazo, quien seguramente será confirmado en unos días por las autoridades electorales como el próximo mandatario mexiquense, tendrá frente a sí, el reto más grande en materia de seguridad de todo el país, por el número de población y la complejidad del Estado de México, pero sobre todo porque no existe una línea clara de donde termina el crimen y comienza la justicia, por lo que tendrá que comenzar con limpiar la casa desde adentro.
Mientras este proceso largo y tortuoso se registra, los habitantes mexiquenses tendremos que seguir viviendo día a día los inconvenientes de vivir en un estado en el que el crimen es cosa de todos los días, donde los delitos se cometen en todas las zonas sin importar el nivel económico o social donde se reside.

Related posts