La violencia desbordada

Francisco Paredes

El pasado fin de semana fue uno de los periodos más violentos que se han registrado en el Estado de México durante los últimos meses, al menos 12 personas fueron asesinadas en el territorio estatal y este número solo es el de los casos relevantes que se dieron a conocer en los medios de comunicación, sin embargo habrá que suponer que hubo otros casos que no se contabilizaron durante estas jornadas.

La ola delictiva que azota a la entidad, no es exclusiva del territorio mexiquense, sin embargo lo que sí es verdad es que se da en una de las zonas de menor desarrollo humano del país, ya que se ha generado una severa descomposición social aderezada de pobreza, falta de oportunidades, y entornos urbanos con una excesiva falta de servicios.

La delincuencia se presenta en cualquier rincón de una sociedad tan diezmada como la mexicana, sin embargo se desarrolla con mayor intensidad en los entornos más descompuestos y con mayores carencias, como ocurre en el territorio mexiquense.

Este fin de semana ha sido una muestra de que las cifras pueden manejarse a conveniencia, tasarla, estadísticas parciales, e inclusive cifras maquilladas, aparecen continuamente en todos los ejercicios de gobierno, sin embargo la problemática que se registra en el Estado de México, no es un tema de cifras, es de miopía por parte de las autoridades que se niegan a ver la realidad que viven día a día los mexiquenses.

Hace unos años, en medio de la crisis más grave de seguridad, en una entrevista en el lugar del homicidio de 24 personas en el municipio de Ocoyoacac, Alberto Bazbaz, entonces procurador de Justicia, aseguró “Que este panorama, es algo que los mexicanos y los mexiquenses no queremos ver”, casi 10 años más tarde, esta frase continua plenamente vigente.

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