Las bebidas alcohólicas fueron inventados con un propósito, el de curar

Además de los efectos que el alcohol tiene en el cuerpo y estado de ánimo, ha sido un importante factor en múltiples culturas, ya que está relacionado mundialmente con celebraciones, hitos religiosos y tradiciones.
Bajo los efectos de estas bebidas, las personas se desinhiben olvidan sus preocupaciones, lo que les permite ser mucho más sinceras y logran sentirse más próximas a sus amigos y al mundo espiritual.
Su consumo no es nada nuevo, por ejemplo, el vino de arroz se consume en China desde hace más de 8000 años. En Perú, los incas bebían chicha (cerveza de maíz con fresa, consumida principalmente en Centro y Sudamérica) por días completos en ofrendas hacia sus dioses, incluso les agregaban hierbas psicoactivas. Aunque actualmente no se venera a los astros, en Cusco se sigue bebiendo chicha en relación en momentos religiosos y en momentos de ocio.
Por otro lado, la mezcla de fermentados de arroz, uvas y miel es una de las bebidas alcohólicas más antiguas, la cual se producía en Kiahu, China, hacia 7000 a.C.
Las bebidas con alcohol, sin importar su origen o sabor, brindan placeres gastronómicos y espirituales. Y aunque ahora las personas las toman por gusto, fueron inventados con un propósito, el de curar: al fermentar el azúcar que contienen los frutos, la levadura produce etanol, y algunas vitaminas B, como el ácido fólico que ayuda en el crecimiento de los tejidos, la tiamina que ayuda a las células del organismo a convertir carbohidratos en energía y riboflavina que es importante para la producción de glóbulos rojos.
Por supuesto, como todo exceso, el del alcohol puede tener resultados desastrosos. Desde que se perfeccionó la destilación, en la Edad Media, y sobre todo en la actualidad, las personas lo consumen en cantidades cada vez mayores y con mayores concentraciones.
El poder embriagador de estas bebidas lo ha convertido en motivo de curiosidad y muchas veces en un producto prohibido.
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