Muere “Citla”, perro guardián del Pico de Orizaba

Citla se “pegaba” al andar de los alpinistas, a quienes seguía en su viaje a la inmensidad de esa zona y se convirtió en el guía de la montaña. FACEBOOK / Citla

El can conocido como el “Ángel Guardián de la Montaña” murió debido a complicaciones por un tumor en su hígado.

“Citla”, el perro conocido como el “Ángel Guardián de la Montaña”, falleció la mañana de este jueves, debido a complicaciones por un tumor en su hígado.
 
Al can, que habitaba en el Pico de Orizaba la montaña más alta de México, se le detectó un tumor en el hígado que provocó retención de líquidos y un cuadro de anemia, por lo que desde hace una semana era tratado médicamente.
 
Sin embargo, no respondió a los tratamientos y la mañana de este jueves “Citla” pereció, quien desde hacía años vivía en el Pico de Orizaba en la caseta de vigilancia en el Gran Telescopio Milimétrico a cuatro mil metros sobre el nivel del mar; en la Cueva del Muerto a cuatro mil 200 metros; y en la parte alta de la montaña a cuatro mil 660 metros.
 
La querida mascota, considerada uno de los mejores alpinistas de México, se “despidió” en sus redes sociales de sus seguidores con un emotivo mensaje.
El presidente del Club Alpino Mexicano delegación Ciudad Serdán (Puebla) y su cuidador, Hilario Aguilar Aguilar, había reportado horas antes que el hígado del can ya no respondía y que tenía líquidos en sus pulmones, por lo que era inminente su deceso.
 
Su edad exacta se desconocía y la leyenda contaba que un albañil contratado para construir parte del Gran Telescopio Milimétrico Alfonso Serrano –como lo fueron muchos en su momento— que se encuentra a un costado del Pico de Orizaba, lo llevó a la montaña para que le hiciera compañía.
 
Los relatos recuerdan que desde entonces el perro se “pegaba” al andar de los alpinistas, a quienes seguía en su viaje a la inmensidad de esa zona y se convirtió en el guía de la montaña y en el “Ángel Guardián” de las personas que subían al techo de México.
 
Por las condiciones en las que el can vivió durante más de ocho años en la montaña, su corazón creció más allá del tamaño normal.
Fuente: informador.mx

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