Nuevos datos sobre cómo se formaron la Tierra y Marte

nstantánea de una simulación por computadora de dos planetas relativamente pequeños chocando uno contra el otro. Los colores muestran cómo la roca del cuerpo impactor (gris oscuro, en el centro del área de impacto) se une al cuerpo objetivo (roca, gris claro) mientras parte de la roca en la zona del impacto se funde (amarillo a blanco) o vaporiza (rojo). Crédito: Philip J. Carter.

Los planetas crecen por un proceso de acreción (la acumulación gradual de materia adicional) en el que se combinan con sus vecinos por choques. A menudo se trata de un proceso caótico en el que se gana y se pierde material. Los cuerpos planetarios masivos chocan a velocidades de varios kilómetros por segundo, generando una cantidad importante de calor, que a su vez produce océanos de magma y atmósferas temporales de roca vaporizada.

 
Antes de que los planetas alcancen aproximadamente el tamaño de Marte, la atracción gravitatoria es demasiado débil para retener su inclemente atmósfera de silicatos. Las pérdidas repetidas de esta envoltura de vapor durante el crecimiento continuo por choques hace que la composición del planeta cambie sustancialmente.
 
El DR. Remco Hin (Universidad de Bristol) explica: “Nosotros hemos proporcionado pruebas de que esta secuencia de sucesos se produjo en la formación de la Tierra y Marte, utilizando medidas de alta precisión de los isótopos de magnesio que los componen. Las proporciones entre los isótopos de magnesio cambian como resultado de la pérdida de vapor de silicatos, que contiene preferentemente los isótopos más ligeros. De este modo, estimamos que más del 40 por ciento de la masa de la Tierra se perdió durante su construcción”. Esta es la razón de que la composición de la Tierra sea particular.
 
El Dr. Hin añade: “Hemos demostrado que la pérdida de vapor durante las colisiones de alta energía de la acreción planetaria tienen un profundo efecto sobre la composición de un planeta”. “Este proceso parece común en la construcción de planetas en general, no sólo para la Tierra y Marte, sino para todos los planetas de nuestro Sistema Solar y probablemente de fuera de él, pero las diferencias en las historias de colisiones de los planetas crearán la diversidad en sus composiciones”.
Fuente: observatori.uv.es

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