Oran con danzas “Los Viejitos” y piden lluvias para buenas cosechas

Con máscaras que elaboran con maguey desde meses antes, los vecinos de 15 barrios mazahuas y otomíes salen a las calles del municipio para danzar. Dejan sus identidades grandes y chicos para dar paso a los Viejos de Temascalcingo, los que van por las calles cada Jueves de Corpus Christi para pedir que las lluvias lleguen en abundancia y así, asegurar sus cosechas.
Desde las comunidades de El Puente – Andaro, Puruahua, La Corona, San Pedro, La Huerta, Maró, El Centro, Bonshó, el Calvario, Las Magdalenas, entre otras parten hacia la iglesia de San Miguel Arcángel, donde el sincretismo se hace presente, cultura prehispánica y religión en un mismo evento.
Los también conocidos como Xita de Corpu tienen rostros de pencas de maguey, barro e hilos de ixtle, pero no tienen edad. Se ven viejos, pero son movidos por los ánimos e grandes y chicos; van con tambores también hechos de maguey, con campanas, acordeones y violines.
La mayoría de los artesanos que se dedican a esta actividad, fabrican trajes y máscaras de primera, segunda y tercera, “ahora si es lo que el cliente pida, pues tanto hay trajes de tres mil pesos también hay máscaras hasta de 300 pesos.
Es una fiesta, por las calles gritan para ahuyentar a los malos espíritus al tiempo en que los que van liderando la procesión peleando con el Diablo, representado por un toro, y los grandes abuelos van custodiando el altar de la Virgen de Guadalupe.
De acuerdo con la tradición, uno de los habitantes del poblado tuvo un sueño donde se le ordenaba que creara una danza para llamar la atención de su dios y que éste les enviara lluvias. Es por ellos que mazahuas y otomíes decidieron imitar a sus ancestros y crearon trajes con aspecto de viejos y objetos significativos de aquellas épocas.
La fiesta dura en promedio nueve horas, van danzando, luchando contra el mal, esperando que su tierra sea fértil y que sus creencias aseguren las lluvias para el ciclo agrícola.

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