SE DICE QUE…

En política nada es lo que parece y en tiempos electorales, menos. La foto en la que aparecen juntos, muy sonrientes, departiendo en público la priista Carolinba Monroy y el pancista Alfonso Bravo es real, no está traqueada, pero es de hace más de 2 años y corresponde a la inauguración de una taquera en la que coincidieron. La imagen era ideal para la propaganda negra sacándola de contexto y fue lo que hicieron. La presentaron com si hubiera sido reciente, tomada durante un encuentro que si no clandestino, sí indebido, para negociar el futuro gobierno del Metepec entre “Por México al Frente” y el PRI.

Cuando el PT estuvo a punto de perder su registro, Óscar González acudió al presidente Peña a pedirle ayuda. El asunto fue encomendado al entonces subsecretario de Gobernación, Luis Miranda, quien hizo lo que tenía que hacer para que el Partido del Trabajo sobreviviera. Quizá por eso ahora muchos alzan la ceja con el repentino deseo de Óscar de reclamar para sí la alianza Morena-PT-PES para la candidatura a la alcaldía de Metepec, violando los acuerdos previos para apoyar a una mujer, en este caso la ex pancista Gabriela Gamboa. lo que parece una estrategia para reventar a Morena y facilitar las cosas al PRI. Amor con amor se paga.

En Morena no sorprende el comportamiento del petisa Óscar González. le conocen muy bien y saben de qué pata cojea, por eso la reacción del líder estatal del Movimiento de Regeneración Nacional, Horacio Duarte, fue rápida pero mesurada al recordar que hubo un acuerdo entre las direcciones de ambos partidos y que nada de lo ya decidido se moverá, aunque, como en política hay irreductibles, existe la posibilidad de que con tantita suerte la presión de Óscar haga chicle y peque.

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